domingo, 9 de junio de 2019

Filosofía en la Edad Media.




En esta época, nos trasladamos hacia la “Noche obscura de la edad media” (Ruíz, V. 2016) para dar paso a los filósofos medievales que logran lo impensable en una época en la que la iglesia católica y el clero tenían toda la verdad, la ley y la justicia ante cualquier tema o situación. Acusando cualquier sublevación del pensamiento como herejía y castigando con la muerte cualquier idea que no fuera de la mano con la doctrina y las ideas eclesiásticas.
Un momento obscuro y difícil sin duda, sumido en la incertidumbre, la ignorancia y el miedo bajo el que los mantenía la iglesia, ya que fue la edad media una etapa de apogeo para el catolicismo y el clero, que haciendo uso de castigos violentos y represión, lograban infundir terror entre los fieles y de esta manera contenerlos para logar erradicar las dudas a cerca de lo que para la iglesia era divino e irrefutable, pero que buscaba satisfacer más sus intereses personales que los del pueblo o los de Dios mismo.
Es justo en este momento cuando se presenta una gran discrepancia que causó revuelo entre la “fe” que promulgaba la doctrina y la “razón” que comenzaba a cuestionar a la fe proclamada por el mismo pensamiento y raciocinio humano. 
Los cuestionamientos a cerca de la existencia de Dios y los argumentos sobre que la existencia de Dios es demostrable o no, comenzaron a preocupar a la iglesia y fué entonces cuando aparecen filósofos y autores que intentan crear un balance saludable entre la razón humana y la fe eclesiástica.

Méndez, M. (1929). Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX. Recuperado el 06 de junio de 2019 de http://www.filosofia.org/aut/mmb/hfe04.htm

Fe y razón en la filosofía medieval.



Tal vez ante la fe y la razón experimentamos el más grande dilema del medievo.
Es justo aquí en donde descubrimos el poder incansable e incuestionable que poseía la iglesia sobre todo pensamiento, ley o filosofía.
Como tal, podemos decir que la fe no viene sin la razón y la razón no existe sin la fe, ya que comparten una correlación estrecha e innegable. Sin embargo, durante la edad media, al momento de exponer la razón ante la fe y la fe ante la razón, podían presentarse algunas discrepancias y la iglesia católica elegiría la fe sobre todas las cosas, ya que de ninguna manera podía ser cuestionada la doctrina.
La razón, aunque fuera casi irrefutable, quedaba completamente obsoleta ante el clero, que no podía permitirse la perdida del poder a manos de nadie. Al verse cuestionada, la iglesia siempre optaba por castigar la razón haciéndole parecer falta de sentido y justificaba cualquier incongruencia con algún tipo de ley divina instituida por Dios; la cual, bajo ningún motivo podía se desafiada por miedo al castigo divino o a la represión de la iglesia; ya que esta culpaba de herejía a cualquiera que se atreviera a cuestionar la doctrina; delito que era castigado con la muerte en la mayoría de las ocasiones. Ya que, si cuestionabas, entonces no tenías fe, y al no tener fe “no creías” y si no creías, entonces eras hereje; por lo que debías ser castigado.





unProfesor. (2014). Fe y razón en la filosofía medieval. Recuperado el 07 de junio de 2019 de https://www.youtube.com/watch?v=kZ5mzLGLRro

Demonología.






Esta rama de la teología y de la mitología se basa en el estudio de los demonios, espíritus malignos y la relación que estos tienen con los seres vivos. Busca encontrar los orígenes de estos, así como el motivo de su existencia en el campo terrenal.

La demonología nos plantea un concepto de guerra celestial, en la que los máximos contendientes son Dios y el diablo; teniendo cada uno un ejercito propio conformado por ángeles y demonios, cuya finalidad es ganar el mayor número de almas humanas para su bando.

Según estudios, se ha determinado que los ángeles y demonios, así como el mismísimo Satán fueron creados por Dios. Sin embargo, al presentarse una rebelión contra Dios por parte de algunos ángeles, estos fueron expulsados del cielo convirtiéndolos en demonios o ángeles caídos y condenándolos a morar en las profundidades del infierno. Lugar que se considera de tormento y fuego eterno.

La demonología nos instruye en que los demonios o malos espíritus pueden influir en las decisiones de los humanos, “susurrando al oído” tentaciones que brindan razones al individuo para desviar su buena moral y toma de decisiones. De esta manera, se cree que un demonio o un espíritu maligno puede llevar a pecar a un ser humano con la finalidad de manchar su alma con la iniquidad del pecado y de esta manera reclamarla para Satanás y el infierno.


Los demonios y ángeles cuentan con nombre, rango y una basta y completa definición, de acuerdo con su nivel de poder y su sucesión de mando en las filas celestiales o demoniacas. Se les relacionan con ciertos pecados específicos, se les atribuyen ciertos avances enseñados a los humanos deliberadamente para dañar la sociedad e incluso se les relaciona a cada uno con cierta forma de animales.
También se cree que existen personas que eligen de manera voluntaria servir al diablo y practicar artes demoniacas como la brujería y la nigromancia; sin embargo, también existen sacerdotes que dedican su vida a consagrarse a Dios y a vivir alejados del pecado.

La demonología otorga a los espíritus y a los demonios la capacidad de posesión del cuerpo de un ser humano. Si bien, el demonio no puede poseer su alma ni su espíritu, este sí puede tomar pleno control del cuerpo y tomar decisiones propias logrando desplazar el alma del individuo a un confinado lugar dentro del mismo cuerpo, del cual no puede ser liberada sin la intercesión celestial de Dios al suplicar por la sanación divina o bien, la de algún sacerdote que interceda ante Dios para pedir por la misma.

Así mismo se creía factible la posibilidad de que los demonios pudieran transferirse de manera hereditaria o congénita entre las generaciones afectadas.

Es por esta misma razón que se creía fielmente que muchas de las enfermedades psicofisiológicas y desórdenes mentales hereditarios o neurodegenerativos provenían de la posesión de un demonio o espíritu sobre la persona afectada y se creía que la cura debía ser meramente celestial.

Muchos de los conceptos de la demonología se encuentran plasmados en la Biblia y la religión soporta, cree y aprueba esta creencia, así como las practicas que la contrarrestan como el exorcismo y la sanación divina.

Iluminati, F. (2012). Jerarquía completa de los espíritus infernales demonología. Recuperado el 08 de junio de 2019 de http://libroesoterico.com/biblioteca/luciferismo/Jerarquiacompletadelosespiritusinfernales%20PDF%20130713152058%20Phpapp01.pdf


Harris, R. (2008). La Demonología. Recuperado el 08 de junio de 2019 de http://www.biblestudyguide.org/ebooks/spanish/faulk/demon.pdf



San Agustín de Hipona. (354 – 430).







Fue el máximo pensador del cristianismo de la edad media, doctor, eclesiástico y obispo católico.

Las ideologías de San Agustín radicaban en la espiritualidad humana. Para él, llegar al cocimiento supremo radicaba en llegar a conocer a Dios y su obra, ya que en Dios es el creador eterno y absoluto del mundo material como lo conocemos.

En San Agustín de Hipona es esencial el conocimiento del alma, que encamina al ser humano hacia en conocimiento de Dios.

Sin embargo, la única manera de llegar al conocimiento era través de la iluminación divina. En donde Dios fungía como la luz que esclarece toda idea y pensamiento, brindando discernimiento y claridad mental; ya que, de cualquier otra manera, el conocimiento y las ideas provenían del mismo ser humano y podían ser equívocas al momento de decidir entre las verdades.

Postulaba que el humano era dual; compuesto por un cuerpo y un espíritu, en donde el alma es una sustancia esencial y simple, distinta de la materia e inmortal.

Para San Agustín, el libre albedrío era una responsabilidad y personal y cada individuo debía responder por cada uno de sus actos y por lo tanto promueve un locus de conducta proveniente del exterior, hacia el interior y que algunos de los pensamientos y conocimientos del ser humano son innatos.

Basándose en el anterior punto, instituye la idea del pecado original en la iglesia católica y propone a la confesión ante el clero como medio para el perdón de los pecados, al mismo tiempo que elaboró un listado de pecado divididos y clasificados en veniales y mortales, dependiendo de su nivel de transgresión en contra de las leyes instituidas por Dios.




 
Bibliografías y vidas. (2019). San Agustín de Hipona. Recuperado el 07 de junio de 2019 de 

Peña., P. (2011). San Agustín de Hipona. El buscador de la verdad. Recuperado el 08 de junio de  








Santo Tomás de Aquino. (1225 – 1274).







 Siendo parte del clero, buscaba la manera de hacer entender a la iglesia que no toda la razón era errónea y que no todas las cosas, los cambios naturales y la justicia procedían de un origen celestial ; así como que la ciencia y la razón no eran herejía como la religión lo catalogaba. Él buscaba organizar las ideas de Aristóteles y aplicarlas ante un régimen eclesiástico rudo, intransigente y severo, sin entrar en conflicto con las leyes divinas que él consideraba como el fin irrefutable del todo.

Como teólogo defendía tanto a las creencias divinas de la iglesia y a la ciencia con base en las enseñanzas de Aristóteles. Buscaba a través de postulados, esclarecer el origen de la fe y de la razón como un hecho innegable en el que no puede existir la una sin la otra, asegurando que son completa y totalmente compatibles. En orden para probar lo anterior, sostenía firmemente que sólo existía una verdad absoluta, que reside en el mismo Dios y su gloria divina y que cualquier hecho científico o religioso tenían el mismo fin.



Creía que la mayor parte de la filosofía no cristiana debía ser asimilada por la iglesia y buscaba la reconciliación de la fe con la ciencia, argumentando que provienen de la misma razón divina y que por lo tanto no son incompatibles.

Aquino negaba la existencia de las ideas innatas y afirmaba la necesidad de la experiencia para el pensamiento, con la finalidad de definir a la razón como una capacidad de la psique.

Se le conoce como padre de derecho, debido a que dedicó cuestiones a el tema de la justicia; en los cuales reprobaba la desigualdad de la iglesia y del clero para con los fieles y reconocía abiertamente los derechos, basado en la justicia y la igualdad. De esta manera, en Santo Tomás de Aquino encontramos al iniciador del pensamiento escolástico.





Balmes, J. (1935) Historia de la Filosofía. Edición digital de la obra de Jaime Balmes

 (Vich, 1810-1848). (2a ed.) Madrid, Sáez Hermanos. Cap. 14. Recuperado el 07 de febrero de 2019 de https://www.e-torredebabel.com/Balmes-Historia-Filosofia/Empedocles-H-F-B.htm



Ruíz, V. (2016). Santo Tomás De Aquino en la filosofía del derecho. Recuperado el 07 de









El Renacimiento.




Fue un periodo ubicado entre los siglos XV y XVI. Se desconoce con exactitud la fecha de inicio de este, pero se toma como referencia la caída de Constantinopla en el año 1453.

Durante este periodo en el mundo occidental, las ciencias y las artes dieron un vuelco gigantesco, separando las creencias religiosas que dominaban el saber, el mal y el bien. Dando paso con esto a la era de la ciencia que iba a venir a cuestionar todo lo impuesto por el clero y a dar libertad de pensamiento y creencia al pueblo.

Este movimiento fenoménico cultural tuvo sus inicios en Italia, para después extenderse por toda Europa y se le denominó renacimiento, debido a que justamente era eso lo que venía a promover; un renacimiento del conocimiento al alcance de todos, un pensamiento libre y una revolución científica.

El renacimiento buscaba renovar la cultura, la ética, la filosofía y la moral, sin embargo, su mayor logro fue el separar la ciencia y las leyes de la religión. De esta manera el clero pierde el poder que venia ejerciendo sobre el pueblo y las leyes, dando lugar al final del oscurantismo y por lo tanto marcando el final de la edad media para dar paso a la edad moderna, libre de la opresión de la iglesia.

Con la llegada del renacimiento se replantea el conocimiento y se abre paso a distintos movimiento ideológicos y científicos como el humanismo; así como a la libertad de culto con la promulgación del protestantismo a manos de Martín Lutero.

Durante esta etapa de libertad de expresión, culto y creencia, encontramos a diversos personajes que lograron aportes basados en la razón y en la experimentación científica como lo son, por ejemplo:

Bacon y el empirismo, Gutenberg con la imprenta, Da Vinci y la percepción visual, Galileo, Copérnico y Kepler en la astronomía, geografía y cartografía, entre otros.



Nieto, M. (2000). Historia de la ciencia. El Renacimiento. Recuperado el 07 de junio de 2019 de https://historiadelaciencia-mnieto.uniandes.edu.co/pdf/RENACIMIENTOYREVOLUCION.pdf




Francis Bacon. (1561-1626)





Nació el 22 de enero de 1561 en Londres. Fue uno de los mayores representantes del movimiento y cambio renacentista, aunque en la ciencia contemporánea no sea tan reconocido él, ni sus obras.
Se le conoce como “el padre del empirismo”; en donde empirismo se define como la ciencia que se basa en la observación y la experiencia. Bacon fue el primero en proponer que no se puede adquirir ningún conocimiento, si no se cuenta con una experiencia previa. Para él, la experiencia podía ser interna o externa.
Esta manera de concebir el conocimiento modificó de manera radical la forma en la que los humanos nos acercamos al conocimiento científico.
Durante su vida postuló obras en las que explicaba la manera de observar y experimentar con precisión con el fin de obtener conocimiento científico, así como el seguimiento en el avance del conocimiento.
Para Bacon el conocimiento era lo que otorgaba el poder el hombre; por lo tanto, entre más conocimiento poseía este, más poderoso se volvía.
También determinó que el conocimiento no prospera debido a lo que el llamaba “ídolos”. Los cuales alejaban al ser humano del conocimiento al distorsionar las ideas en la mente, complicando la correcta comprensión del conocimiento.
Dividió a los ídolos en cuatro grupos según sus características:
Ídolos de la Tribu – Son las debilidades que existen por naturaleza en el ser humano.
Ídolos de la Caverna - Es la idiosincrasia de cada persona, que le hace ser quien es y como es.
Ídolos del Mercado – Son los problemas que impiden la correcta comunicación con el mundo que nos rodea.
Ídolos del Teatro – Son los prejuicios que adoptamos de la sociedad.

Nieto, M. (2000). Historia de la ciencia. Francis Bacon. Recuperado el 07 de junio de 2019 de https://historiadelaciencia-mnieto.uniandes.edu.co/pdf/FRANCISBACON.pdf





miércoles, 5 de junio de 2019

Conclusión. Filosofía en la Edad Media y el Renacimiento.





En conclusión, la manera de pensar del ser humano es cambiante y se va modificando de acuerdo con el momento histórico en el que se vive. Esta capacidad de transición se debe a la capacidad de adaptación de cada individuo con el medio que le rodea.
Sin embargo, el pensamiento humano también posee la característica de ser educado y maleable por factores externos; un ejemplo claro lo encontramos durante la edad media. En donde la razón se encontraba restringida por la fe. La iglesia jugaba un papel crucial en esta restricción, ya que reprimía el sentido de libertad de pensamiento de las personas utilizando factores que amedrentaban el mismo.
Esto representó una barrera para el crecimiento de la razón humana durante la etapa del medievo y el obscurantismo, pero no fue un determinante para que varios filósofos que incluso eran pertenecientes al canon eclesiástico pusieran a prueba al conocimiento y se convirtieran en pioneros de la libertad en un momento de completa esclavitud.
En este momento el más notable fue Santo Tomás de Aquino, quien buscaba construir un puente entre la religión y la ciencia, que acercara a estos dos ámbitos sin conflictuarlos el uno con el otro, ya que respetaba sus creencias religiosas tanto como las científicas; sin embargo, él defendía a Dios y sus gloria como el fin máximo y no estaba dispuesto a restarle importancia o poder a la iglesia católica; más bien, buscaba lograr un mutualismo pacífico entre la una y la otra, asegurando que ambas eran necesarias para lograr una equidad.
De esta manera comienza sin saberlo la lucha por la igualdad y la justicia religiosa de maneras poco ortodoxas para su época; que, a pesar de buscar ecualizar a la sociedad, a la religión y a la ciencia, tuvo como resultado lo que se conoció como el renacimiento unos siglos más tarde, movimiento científico, filosófico y artístico que derivó en la caída de la iglesia como suprema gobernante y en la libertad de pensamiento y culto.
Seguido de esto, aparecen físicos, matemáticos, filósofos, artistas y científicos experimentales del siglo XV; en quienes encontramos a grandes opositores del tema y de movimientos que hasta el momento habían causado sensación, junto con grandes pioneros que desarrollaron estudios y experimentos innovadores, develando con ello conocimientos hasta el momento ocultos. El siglo fue testigo de avances científicos notables y finalmente podemos apreciar y maravillamos con la capacidad de la mente humana, ya que al verse libre y sin cuarteamientos, comienza a desarrollarse de forma desmedida para entrar en lo que se le conoce como la era moderna, lo cual solo nos reafirma que la mente humana ligada a la razón puede llegar tan lejos como se le sea permitido.