domingo, 9 de junio de 2019

Demonología.






Esta rama de la teología y de la mitología se basa en el estudio de los demonios, espíritus malignos y la relación que estos tienen con los seres vivos. Busca encontrar los orígenes de estos, así como el motivo de su existencia en el campo terrenal.

La demonología nos plantea un concepto de guerra celestial, en la que los máximos contendientes son Dios y el diablo; teniendo cada uno un ejercito propio conformado por ángeles y demonios, cuya finalidad es ganar el mayor número de almas humanas para su bando.

Según estudios, se ha determinado que los ángeles y demonios, así como el mismísimo Satán fueron creados por Dios. Sin embargo, al presentarse una rebelión contra Dios por parte de algunos ángeles, estos fueron expulsados del cielo convirtiéndolos en demonios o ángeles caídos y condenándolos a morar en las profundidades del infierno. Lugar que se considera de tormento y fuego eterno.

La demonología nos instruye en que los demonios o malos espíritus pueden influir en las decisiones de los humanos, “susurrando al oído” tentaciones que brindan razones al individuo para desviar su buena moral y toma de decisiones. De esta manera, se cree que un demonio o un espíritu maligno puede llevar a pecar a un ser humano con la finalidad de manchar su alma con la iniquidad del pecado y de esta manera reclamarla para Satanás y el infierno.


Los demonios y ángeles cuentan con nombre, rango y una basta y completa definición, de acuerdo con su nivel de poder y su sucesión de mando en las filas celestiales o demoniacas. Se les relacionan con ciertos pecados específicos, se les atribuyen ciertos avances enseñados a los humanos deliberadamente para dañar la sociedad e incluso se les relaciona a cada uno con cierta forma de animales.
También se cree que existen personas que eligen de manera voluntaria servir al diablo y practicar artes demoniacas como la brujería y la nigromancia; sin embargo, también existen sacerdotes que dedican su vida a consagrarse a Dios y a vivir alejados del pecado.

La demonología otorga a los espíritus y a los demonios la capacidad de posesión del cuerpo de un ser humano. Si bien, el demonio no puede poseer su alma ni su espíritu, este sí puede tomar pleno control del cuerpo y tomar decisiones propias logrando desplazar el alma del individuo a un confinado lugar dentro del mismo cuerpo, del cual no puede ser liberada sin la intercesión celestial de Dios al suplicar por la sanación divina o bien, la de algún sacerdote que interceda ante Dios para pedir por la misma.

Así mismo se creía factible la posibilidad de que los demonios pudieran transferirse de manera hereditaria o congénita entre las generaciones afectadas.

Es por esta misma razón que se creía fielmente que muchas de las enfermedades psicofisiológicas y desórdenes mentales hereditarios o neurodegenerativos provenían de la posesión de un demonio o espíritu sobre la persona afectada y se creía que la cura debía ser meramente celestial.

Muchos de los conceptos de la demonología se encuentran plasmados en la Biblia y la religión soporta, cree y aprueba esta creencia, así como las practicas que la contrarrestan como el exorcismo y la sanación divina.

Iluminati, F. (2012). Jerarquía completa de los espíritus infernales demonología. Recuperado el 08 de junio de 2019 de http://libroesoterico.com/biblioteca/luciferismo/Jerarquiacompletadelosespiritusinfernales%20PDF%20130713152058%20Phpapp01.pdf


Harris, R. (2008). La Demonología. Recuperado el 08 de junio de 2019 de http://www.biblestudyguide.org/ebooks/spanish/faulk/demon.pdf



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