Tal vez ante la fe y la razón experimentamos el más
grande dilema del medievo.
Es justo aquí en donde descubrimos el poder incansable
e incuestionable que poseía la iglesia sobre todo pensamiento, ley o filosofía.
Como tal, podemos decir que la fe no viene sin la
razón y la razón no existe sin la fe, ya que comparten una correlación estrecha
e innegable. Sin embargo, durante la edad media, al momento de exponer la razón
ante la fe y la fe ante la razón, podían presentarse algunas discrepancias y la
iglesia católica elegiría la fe sobre todas las cosas, ya que de ninguna manera
podía ser cuestionada la doctrina.
La razón, aunque fuera casi irrefutable, quedaba
completamente obsoleta ante el clero, que no podía permitirse la perdida del
poder a manos de nadie. Al verse cuestionada, la iglesia siempre optaba por
castigar la razón haciéndole parecer falta de sentido y justificaba cualquier
incongruencia con algún tipo de ley divina instituida por Dios; la cual, bajo ningún
motivo podía se desafiada por miedo al castigo divino o a la represión de la
iglesia; ya que esta culpaba de herejía a cualquiera que se atreviera a
cuestionar la doctrina; delito que era castigado con la muerte en la mayoría de
las ocasiones. Ya que, si cuestionabas, entonces no tenías fe, y al no tener fe
“no creías” y si no creías, entonces eras hereje; por lo que debías ser
castigado.
unProfesor. (2014). Fe y razón en
la filosofía medieval. Recuperado el 07 de junio de 2019 de https://www.youtube.com/watch?v=kZ5mzLGLRro

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