En conclusión, la manera de pensar del ser humano es
cambiante y se va modificando de acuerdo con el momento histórico en el que se
vive. Esta capacidad de transición se debe a la capacidad de adaptación de cada
individuo con el medio que le rodea.
Sin embargo, el pensamiento humano también posee la
característica de ser educado y maleable por factores externos; un ejemplo
claro lo encontramos durante la edad media. En donde la razón se encontraba
restringida por la fe. La iglesia jugaba un papel crucial en esta restricción,
ya que reprimía el sentido de libertad de pensamiento de las personas utilizando
factores que amedrentaban el mismo.
Esto representó una barrera para el crecimiento de la
razón humana durante la etapa del medievo y el obscurantismo, pero no fue un
determinante para que varios filósofos que incluso eran pertenecientes al canon
eclesiástico pusieran a prueba al conocimiento y se convirtieran en pioneros de
la libertad en un momento de completa esclavitud.
En este momento el más notable fue Santo Tomás de
Aquino, quien buscaba construir un puente entre la religión y la ciencia, que acercara
a estos dos ámbitos sin conflictuarlos el uno con el otro, ya que respetaba sus
creencias religiosas tanto como las científicas; sin embargo, él defendía a
Dios y sus gloria como el fin máximo y no estaba dispuesto a restarle
importancia o poder a la iglesia católica; más bien, buscaba lograr un mutualismo
pacífico entre la una y la otra, asegurando que ambas eran necesarias para
lograr una equidad.
De esta manera comienza sin saberlo la lucha por la
igualdad y la justicia religiosa de maneras poco ortodoxas para su época; que,
a pesar de buscar ecualizar a la sociedad, a la religión y a la ciencia, tuvo como
resultado lo que se conoció como el renacimiento unos siglos más tarde,
movimiento científico, filosófico y artístico que derivó en la caída de la
iglesia como suprema gobernante y en la libertad de pensamiento y culto.
Seguido de esto, aparecen físicos, matemáticos, filósofos,
artistas y científicos experimentales del siglo XV; en quienes encontramos a
grandes opositores del tema y de movimientos que hasta el momento habían
causado sensación, junto con grandes pioneros que desarrollaron estudios y
experimentos innovadores, develando con ello conocimientos hasta el momento ocultos.
El siglo fue testigo de avances científicos notables y finalmente podemos
apreciar y maravillamos con la capacidad de la mente humana, ya que al verse
libre y sin cuarteamientos, comienza a desarrollarse de forma desmedida para
entrar en lo que se le conoce como la era moderna, lo cual solo nos reafirma
que la mente humana ligada a la razón puede llegar tan lejos como se le sea
permitido.

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